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A pesar del chaparrón que caía ayer por la mañana, mi hermano mayor y yo cogemos el tren para ir a ver el partido de basket entre Barça y Penya en el Palau Blaugrana; vamos bien provistos de alimento, un tornemi (para hacer país), pets de monja y borregos (¡ricos, ricos!).
Nos cuesta localizar la taquilla donde nos han de entregar las invitaciones, pero logramos llegar a nuestras localidades a tiempo de ver comenzar el encuentro. Desde el principio las cosas no van bien para los blaugranas, Dusko Ivanovic se desesperaba sin soluciones mientras sus chicos aguantaban el tipo por momentos gracias al tiro exterior; la Penya a lo suyo con ese inglés (!) resolutivo y luciendo a la promesa de quince años. ¡Qué gozada ver a un Joventut tan superior en todo momento!
