Batería descargada, conectar al alimentador.
Acabo de ver que las dos últimas entradas que he escrito en el diario, son cortas, escuetas y desapasionadas. ¿Qué me pasa? Pues que en estos momentos, si yo fuera un teléfono móvil, emitiría un pitido cada quince segundos. Necesito vacaciones, poner kilómetros de por medio y así perder de vista las luces navideñas y las personas cargadas de bolsas. De hecho, no sé de dónde voy a sacar energías para el concierto de Franz Ferdinand de esta noche...¡y eso que es al lado de casa! De todos modos, que no cunda el pánico, no debo estar tan mal cuando me he pintado los labios de rojo.
