Crimen y castigo
¡Qué bien! Después de las medianías que he visto últimamente en el cine, por fin me planto delante de una peli que parece estar hecha pensando en mí, "Match point".
Me admira ver cómo Woody Allen se escapa de sí mismo, de Nueva York, el jazz y el psicoanálisis y se entrega a Londres, la ópera y el realismo psicológico de Dostoievski.
Y es que ahí me ha dado, con mi autor y novela favoritos, envueltos en "Una furtiva lágrima" de "L'elisir d'amore" y en esa pelota de tenis que, después de golpear en la cinta de la red, se debate entre pasar o no al otro lado de la pista (de hierba, of course).
Eso sí, a este Raskolnikov del 2005 le ha faltado sentir más el peso de la culpa, que es, en definitiva, el mayor castigo a un crimen absurdo (sí, vale, de acuerdo, como si alguno se pudiera justificar). Por lo demás, me ha parecido deliciosa la escena en que se enfrenta a esos fantasmas que le piden cuentas por su acción, simpático algún punto de humor marca de la casa (¡ese inspector de policía iluminado!) y acorde con los tiempos que corren el final a esta historia que, por si no se ha notado, creo que es imprescindible de principio a fin.
¿Qué es lo que has hecho? ¿Y porqué?

Egon Blant dijo
El ruso también es mi escritor preferido y su Crimen y Castigo la novela que más me ha gustado/sufrido/apasionado/influenciado.
Muy interesante la crítica de Match Point.
Un saludo.
12 Septiembre 2006 | 04:58 AM