Repaso
El sábado devolví dos libros a la biblioteca, "Glamourama" de Bret Easton Ellis y "Conflictes" de Ian Watson. Ellis me gusta, se pasa de rosca continuamente, todo es posible en sus historias, incluso que un grupo de top-models nihilistas desestabilicen el mundo capitalista con bombas escondidas en bolsos de Louis Vuitton, lo he devorado. El segundo libro lo he trabajado más, entender lo que supondría la existencia de un ordenador cuántico...me ha costado más, sí me ha gustado el estilo cinematográfico, el desarrollo en escenas, de esta novela. Watson escribió el guión de "Inteligencia Artificial" junto con Kubrick, peli que finalmente rodó Spielberg, se notan las similitudes en la evolución de ambas historias.
A pesar de tener faena pendiente en casa, no pude evitar traerme dos libros más. "El mite Madonna" de Georges-Claude Guilbert de momento parece ser un sesudo ensayo sobre la cantante, digo sesudo porque el autor lleva diez páginas enfrascado en la definición de postmodernidad después de dedicar siete al término superestrella. "Versions d'Akhmatova i Tsvetaieva" de Maria-Mercè Marçal y Monika Zgustova demuestra mi debilidad hacia todo lo que viene del este de Europa, y más en el caso de estas dos poetisas rusas que me dejan sin palabras.
El primero lo leo en el metro a camino entre casa y el trabajo, el segundo lo disfruto en mi habitación.
Las portadas:





diego dijo
Cuando era pequeño me encantaban las cosas que olían a Rusia. No había visto nada que se asemejara a un ruso en mi corta vida, tampoco tenía la más remota idea de cómo podía ser ese país, ni los aromas que debían esconderse entre sus calles o en sus casas, y realmente me costaba descifrar las claves que permitieran a la imaginación dibujar un mapa en mi cabeza de lo que se escondía tras el Telón de Acero. Pero a mí me encantaba la forma en la que olía Rusia.
24 Noviembre 2005 | 03:33 PM