¡Mi reino por un caballo!
Hoy ha caído el primer teatro de la temporada, en la Sala Fabià Puigserver, y para no perder las buenas costumbres, con un clásico, "Ricardo III" de Shakespeare. Esta vez revisionado por Àlex Rigola, quien, como ya hiciera en "Santa Juana de los Mataderos" de Brecht, parece que disfruta desubicando temporalmente la historia, modificando el texto e introduciendo canciones actuales interpretadas en directo. Si en aquella ocasión Joana d'Arc y compañía cantaban "Where is the love" de The Black Eye Peas y "Somewhere I belong" de Linking Park, esta vez he disfrutado, porqué negarlo, con "Sympathy for the devil" de The Rolling Stones y "Rivers of Babylon" de Boney M, entre otras.
Pero hay algo que chirría en este tipo de propuestas, ¿es necesario representar la lucha por el trono de Inglaterra en una especie de club de alterne, con unos personajillos mafiosos disfrazados de horteras ochenteros? Mi opinión es que no aporta nada interesante a la trama, distrae y banaliza unos diálogos que no necesitan purpurina para brillar.
Además, esa escenografía tan chocante me coloca a la defensiva, y me da un poco de pena recordar que en esa misma sala se me ha puesto un nudo en la garganta y los mocos en la nariz con montajes memorables como "El tío Vania" de Chejov y la adaptación de "Los hermanos Karamazov" de Dostoievski. Hoy no ha sido así, a pesar del buen trabajo de los actores (¡qué bien Lady Margaret!) y de estar sentada casi a pie de escenario. No puedo decir que me haya aburrido, de hecho me he reído un par de veces, ni que me pareciera pesada...ummhh...sí, puedo afirmar que es entretenida. Y punto.
Margaret y sus maldiciones:

Vista general:

Buckingham prepando una rayita de na:

