Delirio, frenesí y culpabilidad.
Esta semana he estado malita, ni un solo día de lunes a viernes me he librado del síndrome "no tengo nada que ponerme". Abrir un armario rebosante de ropa y acabar en el despacho con unos tejanos caidos, una camiseta de The Clash de H&M y una chaqueta de chandal (sí, vale, es de Juicy Couture, pero no deja de ser de felpilla y elástica). Cuando me pasa esto sólo tengo dos opciones, guardar los trapos de verano y desenterrar los de invierno o comprar. No me apetecía nada subir y bajar la escalera con cajas en la cabeza, así que no he tenído más remedio (es un decir) que irme de tiendas.
Y de esta manera empezó el desenfreno el viernes por la tarde. Mi idea inicial era comprarme unos pantalones más o menos de vestir, entré en System Action que, he de confesarlo, es mi oasis particular, no tienen muchas cosas pero siempre encuentro lo que busco. Salí de allí con unos pantalones marrón chocolate de raya diplomática en azul índigo (43,90 euros) y una camiseta de manga larga en color gris jaspeado de algodón y raso (un capricho de 29,90 euros). Ya tenía la base y 70 euros menos en el monedero, con el presupuesto restante no me queda otra que seguir en H&M, donde no encuentro ninguna camisa azul que me convenza, y en Zara, donde por 19,90 euros consigo completar el conjunto con una blusa del mismo color que la raya de los pantalones. Para celebrar el éxito de la operación, remato la faena con un bolsito de 18,00 euros en Misako, la mar de mono, pero que no necesito para nada (tengo más bolsos que días).
Hoy he continuado con la terapia de choque en el mercadillo, allí no valen ideas preconcebidas, hay lo que hay. Dedico un buen rato a rebuscar en el montoncillo de Ana y Paco, me centro sobretodo en las prendas de abrigo, una chaqueta de lana color beige con mensaje en lentejuelas verdes, un jersey gris y azul con escote en pico y un vestido de rayas horizontales en tonos granate, marrón y rosa, todo de Bombón y por 60 euros, han sido mis adquisiciones.
Por la tarde no pensaba salir de casa, pero me ha llamado Alicia y nos hemos ido juntas a Barcelona. He cometido el error de llevarla a Nice Day porque me suelen gustar las cosas que tienen y, efectivamente, ha caído una camiseta muy simpática (29,90 euros menos!). Ya estaba totalmente descontrolada así que, de remate final, he arrasado en Oysho, ¡dos camisetas más! a 9,90 cada una.
He llegado a las diez a casa y ahora mismo, en cuanto acabe de escribir mis tonterías, me pondré a pensar una penitencia, por portarme tan mal.
La camiseta de Nice Day:

